sábado, 27 de marzo de 2010

¿Qué hay detras de la liberación de Calvo y de Moncayo?

Escritor-estratega
Desde hace un año el país espera que las Farc cumplan la promesa de liberar al cabo Moncayo y al soldado Calvo, pero los cabecillas del grupo terrorista con la complaciente alcahuetería de Colombianos por la Paz, y la soterrada complicidad de los gobiernos comunsitas del Foro de Sao Paulo, han jugado con el dolor de las víctimas, trasladado la culpa del fracaso al gobierno colombiano, puesto a Piedad Córdoba y sus socios como los "bonachones y efectivos mediadores" y creado la idea que se requiere un acuerdo humanitario, no en las condiciones que exigen el EStado de Derecho y la lógica, sino dentro de los parámetros que convienen al Plan Estratégico de las Farc y a al proyección del Socialismo del siglo XXI en el continente.
Tras el fracaso de la amañada estrategia fariana de liberar a los dirigentes políticos que tenía secuestrados, para que estos se lanzaran al congreso y desde alli buscaran la ley de canje y la legitimación de las Farc, la premeditada liberación en pleno agite electoral de dos militares secuestrados, tiene muchas razones de ser.
Consciente del bajo nivel de popularidad el candidato liberal Rafael Pardo Rueda, le apuesta a apoyar el canje humanitario en las condiciones que quieren las Farc y sus cómplices. No le importa al señor Pardo Rueda cuanto pueda perder Colombia, sino cuanto puede ganar él, en su voraz apetito de sentarse en el solio de Bolívar, aún a sabiendas de su ineptitud funcional para ese cargo.
Para el efecto, en contubernio con Ernesto Samper y César Gaviria, dos de los principales responsables del caos al que llegó el país en agosto de 2002, Pardo Rueda dió el aval como senadora liberal en las relcientes elecciones a Piedad Córdoba, quizas la persona mas impopular y detestada por los colombianos.
Y de manera curiosa o quizás inexplicable, obtuvo una elevada votación, para seguir con la curul parlamentaria y la vocería de los mal llamados colombianos por la paz, psoiciones que le permitirán despotricar del mismo sistema que le permite vivir a cuerpo de reina y vociferar demagogia proletaria, eso si con dineros recibidos de los impuestos que pagamos lso colombianos, incluidos quienes no compartimos su grotesco comportamiento antipatriótico y prochavista.
Tampoco es gratuito que varios liberales amigos de Pardo, recién elegidos a la Cámara de Representantes por el Huila estén diciendo que es necesario e impostergable retornar a los diálogos de paz con las Farc, sin tener en cuenta que los terroristas expresen de frente que su objetivo es tomarse el poder e instaurar una dictadura similar a la cubana y su admiración, así como su alianza con el dictadorzuelo tropical de Venezuela.
De remate este discurso, coincide con las aguas tibias que ha destilado Pardo Rueda como candidato. Sin duda que lo del espejito y los falsos defensores de la Estrategia de Seguridad Democrática a quienes se refiere Uribe, son dardos contra Pardo Rueda. Y quien sabe si también sean para él, los mensajes del conocimiento de la injerencia de un gobierno extranjero en la cuestión electoral. Como dicen lso campesinos colombianos: "Por algo será...
Con la certeza de su reelección como senadora y en cumplimiento de compromisos de vieja data con el Secretariado de las Farc, Piedad Córdoba seguirá empañada no solo en el acuerdo humanitario para liberar a los demás secuestrados, sino en concretar el objetivo principal de la estratagema, que consiste en legitimar al grupo terrorista con estatus de beligerancia, para que acto seguido, Lula o su eventual sucesora, Correa, Chávez, Ortega, la dictadura cubana, la Kirchner, el indio coquero, el terrorista uruguayo Mujica y el reproductor obispo rojo paraguayo, les concedan embajadas y apoyo con armas, para que las Farc puedan lanzar a ofensiva final hacia la toma del poder, sin importar que por ejemplo fuera Pardo Rueda el presidente, es decir el mismo que les diera la mano con el reconocimiento de beligerancia.
La explicación es clara y concreta: Las Farc y los demás comunistas latinoamericanos, creen a rajatabla que el marxismo-leninismo tiene vigencia, que la miseria y tragedia cubana son culpa de los gringos, que Fidel y Lula no son bandidos sino héroes, etc.
Mientras tanto, con la farsa de su fingida lealtad Noemí Sanín juega a ganar avemarías con camándula ajena, gracias a la amnesia del pueblo colombiano, que olvidó, que Noemí fue envida a Madrid y a Londres como embajadora, como si no hubiera personas mas capaces que ella para ocupar esos cargos, que desde luego las hay en Colombia; por necesidad política del Presidente Uribe de no tener en Colombia a una enconada y envidiosa opositora, quien durante los primeros meses de gobierno de Uribe se dedicó a despotricar del mandatario, para construir la imagen demagoga y politiquera de la "mujer que cambiaría a Colombia" a partir de las elecciones de 2006.
Recuérdese que por esa misma razón fueron nombrados embajadaores de Colombia en Washintgntoel poco diplomático Horacio Serpa ante la OEA y el inepto expresidente Pastrana ante el gobierno de Estados Unidos.
Y a los colombianos tambíen se nos olvida que la hoy febricitante candidata conservadora, regresó hace menos de un año de Madrid a Bogotá, y lo primero que dijo era que venía a ver cual de los partidos le ofrecia la candidatura presidencial. Esto indica que igual a Pardo y Vargas Lleras, Noemí actúa como los girasoles para donde alumbre el sol, o como los camaleones, que cambian de color de acuerdo con las conveniencias del habitat. En síntesis, por su volatilidad Noemí sería otra presa fácial de la estrategia terrorista de las Farc y sus socios del Foro de Sao Paulo. Al fin y al cabo la definción que de ella hizo López Michelsen es precisa para el momento histórico: "Es como ver a Andrés Pastrana con falda"
Por su parte, el terrorista Petro, Mockus y Fajardo y con menor dificultad Vargas Lleras, no tienen opción de pasar a segunda vuelta. Tampoco tienen el talante para contarrrestar al arremetida integral de los complotados contra Colombia en el hemisferio. Inclusivbe por afinidad política y compromisos anteriroes, podría inferirse que Petro terminaría aliado a los enemigos de la democrcia y la libertad en Colombia.
Quien mejor encarna la idea de la seguridad democrática es Juan Manuel Santos, aunque tiene varios "peros". Primero la arrogancia y egocentrismo que corroboran la sarcástica frase de Lucho Garzón: " Si Uribe se cree el enviado de Dios, Santos se cree Dios". Segundo, la ambivalente actitud que ha asumido hacia las Fuerzas Militares, porque asi se percibe al interior de las instituciones armadas. Poseido de autosuficiencia y egocentrismo altos, Santos se autoatribuye haber golpeado el corazón de las farc y fantasea con ser el cerebro de la Operación Jaque, acción militar cuyo mérito corresponde en la totalidad al general Montoya y a un mayor de la Dirección de Inteligencia, pero como suele suceder a la hora de las medallas y estímulos, aparecen héroes de todos los rincones.
En tercer lugar, a pesar de la cuota de sangre que pusieron las Fuerzas Armadas para sostenerlo en el cargo durante el periodo ministerial de Santos, este ha sido sordo, mudo y ciego frente a las agresiones de la guerra jurídica y política de los comunistas contra las instituciones.

Y lo que es peor, con audacia ha eludido su responsabilidad política en los vergonzosos hechos de los falsos positivos, e inclusive ha sugerido que esto comenzó desde 1984, frase que pone en la picota pública a todos los oficiales y suboficailes que comandaron tropas desde esa época.
En cuarto lugar, ni Santos ni ninguno otro de los candidatos reune las cualidades de estadista, analista y ejecutivo que tiene Uribe Vélez. Pero como hay que decidirse por uno de ellos, Santos resulta la aceptable opción, con la salvedad que debe bajar el tono a su arrogante egocentrismo; aprender mas de Uribe en el manejo de la jauría comunista internacional; planear una estrategia concreta que integre seguridad nacional y desarrollo socio-económico, apoyar a las Fuerzas Militares y de Policía en todo, incluida la reatauración del fuero militar, para que se acabe la desafortunada demagogia con que Uribe manejó este tema; generar fuentes de empleo; incrementar la inversión en educación e investigación científica; resolver de plano el cuello de botella de la salud; hacer la necesarísima reforma agraria sin Agro Ingreso Seguro para que los terratenientes paguen impuestos y la tierra produzca beneficio social; y además, reformar la paquidérmica estructura burocrática de la diplomacia colombiana en el exterior.
En síntesis, lo que se juega en los días venideros con la liberación de Calvo y Moncayo, no es solo la continuidad de la estrategia de seguridad democrática, ni la consolidación del uribismo, ni la confirmación que el bipartidismo pasó de moda.

Es algo mas serio: Un paso trascendental para la continuidad de la libertad en Colombia, a partir de las opciones políticas que se asuman frente al manejo del espinoso tema de las Farc y la proyección del próximo presidente del país, llamado no solo a continuar la obra de su antecesor, sino a salvar a Colombia de las trama que se teje con los "buenos oficios" de Lula y Piedad Córdoba, pues la la jauría comunista dirigida desde La Habana, está avida de legitimar a las Farc y meter a Colombia en el redil del arcaico comunismo del siglo XXI. Todo eso y mucho mas, es lo que se teje detrás de la liberación de Moncayo y Calvo.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarín.com

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